Notar que se te olvidan las cosas, que te cuesta concentrarte o que vas más lento de lo habitual es incómodo y, a partir de cierta edad, preocupa. Es normal buscar apoyo en la parafarmacia.

Pero aquí hay mucho producto que promete más de lo que puede. En esta guía te contamos qué dice la ciencia, qué puedes esperar de un complemento y cuándo conviene ir al médico.

Lo primero: memoria y atención no son lo mismo

Es útil distinguirlas, porque no siempre fallan por la misma causa:

  • Atención y concentración: la capacidad de mantener el foco. Se resiente mucho con el sueño, el estrés y el cansancio.
  • Memoria de trabajo: retener información mientras la usas (un número, un nombre, un recado).
  • Memoria a largo plazo: lo que ya está aprendido.

Muchas quejas de "mala memoria" son en realidad falta de atención por agotamiento o estrés, y mejoran cuando se corrige la causa.

Los nutrientes que cuidan tu función cognitiva

Para la memoria y la concentración, estos son los nutrientes que puedes buscar en un complemento, agrupados por lo que necesitas:

Lo que buscas Nutrientes que contribuyen
Funcionamiento cognitivo normal Zinc, hierro y yodo
Rendimiento intelectual normal Ácido pantoténico (B5)
Funcionamiento normal del sistema nervioso Folato, vitamina B12, biotina, vitamina C y magnesio
Mantenimiento de la función cerebral DHA (250 mg al día)

Muchos de ellos cumplen además otras funciones que también suman: el zinc y la biotina cuidan la piel y el cabello, el hierro transporta oxígeno, el yodo participa en la función tiroidea, la vitamina B12 forma glóbulos rojos, la vitamina C protege las células frente al daño oxidativo y el magnesio ayuda a disminuir el cansancio.

Son nutrientes que tu organismo necesita para funcionar con normalidad. Cubrirlos es la base; a partir de ahí, lo que más se nota es dormir bien y descansar.

Promesas que conviene mirar con lupa

En esta categoría se promete mucho más de lo que se puede ofrecer. Si un envase te asegura resultados rápidos o milagrosos, desconfía: ningún complemento hace eso por sí solo.

Lo que sí puedes hacer es cubrir los nutrientes que tu organismo necesita y cuidar los hábitos que de verdad pesan. Y cuando los olvidos preocupan, lo que corresponde es una consulta médica, no un bote.

Qué factores influyen de verdad

Con diferencia, lo que más pesa en el rendimiento cognitivo diario:

  1. Dormir bien. Es el factor número uno. Una noche mala se nota al día siguiente en atención y en memoria de trabajo.
  2. Estar hidratado. La deshidratación leve ya afecta a la concentración.
  3. Comer de forma variada. Especialmente pescado azul (fuente de DHA), vegetales de hoja verde, frutos secos y legumbres.
  4. Moverse. El ejercicio regular tiene efecto sobre la función cognitiva y el ánimo.
  5. Estimulación mental y vida social. Leer, aprender, relacionarse.
  6. Revisar déficits. Hierro, B12, folato, vitamina D y tiroides se asocian a quejas de memoria y cansancio. Esto se comprueba con una analítica.
  7. Revisar la medicación. Algunos fármacos afectan a la atención. Esto lo valora tu médico.

Las etapas de la vida

Etapa Qué suele pasar
Épocas de estrés o estudio Cansancio mental y dificultad para concentrarse. Suele mejorar ajustando sueño y descanso
Maternidad y posparto Falta de sueño y carga mental. Muy frecuente y normalmente reversible
Menopausia Muchas mujeres refieren "niebla mental". Se relaciona con los cambios hormonales y el sueño
Personas mayores Conviene descartar déficits y revisar la medicación. Los olvidos puntuales son normales; los que interfieren en la vida diaria, no

Cuándo hay que ir al médico (sin esperar)

Esta sección es la más importante de la guía. Consulta con un profesional sanitario si:

  • Los olvidos interfieren en tu vida diaria: se te olvidan citas, medicación, nombres de familiares, el camino a sitios conocidos.
  • Hay desorientación en tiempo o lugar.
  • Aparece dificultad con tareas que antes hacías sin pensar (pagar, cocinar, manejar el móvil).
  • Los síntomas son repentinos o han empeorado en semanas o meses.
  • Hay cambios de carácter, apatía o tristeza mantenida.
  • Se acompaña de pérdida de peso, temblor, problemas de equilibrio o del habla.

Ante la duda, consulta. Muchas causas de deterioro cognitivo son tratables si se detectan a tiempo, y un complemento no sustituye a ese diagnóstico.

Preguntas frecuentes

¿Los complementos de memoria funcionan?

Ningún complemento mejora la memoria por sí mismo. Lo que sí puedes hacer es cubrir los nutrientes de la tabla, que contribuyen al funcionamiento normal del sistema nervioso y cognitivo.

¿El ginkgo o el ginseng sirven?

Son plantas muy usadas en estos productos y con mucha tradición, aunque su efecto sobre la memoria no está demostrado. Además pueden interaccionar con medicamentos (especialmente anticoagulantes), así que conviene consultar antes.

¿Y el omega 3?

El DHA contribuye al mantenimiento de la función cerebral con 250 mg al día. Es un buen motivo para incluir pescado azul en la dieta y, si te cuesta, para apoyarte en un complemento.

¿A partir de qué edad conviene tomarlos?

No hay una edad concreta. Lo razonable es cubrir los nutrientes que falten en cualquier etapa, y consultar si aparecen síntomas que afecten al día a día.

Nuestro consejo

Si notas que te cuesta concentrarte, empieza por el sueño y el descanso: suele ser la causa. Si quieres apoyar con un complemento, busca uno con vitaminas del grupo B, zinc, magnesio o DHA, nutrientes que contribuyen al funcionamiento normal del sistema nervioso y de la función cognitiva.

Y si los olvidos te preocupan de verdad, lo primero es una consulta médica, no un bote.

Puedes ver los complementos de fitoterapia aquí y los de nutrición aquí. También te puede interesar nuestra guía de la melatonina y el sueño, porque dormir bien es la base de todo lo demás.

Y si tienes dudas, pregúntanos: estamos en la Av. Arroyo del Moro 14 de Córdoba.